
Ante la repercusión de las palabras de Ortega, el presidente de la Asamblea Nacional, el sandinista Gustavo Porras, salió este miércoles a matizar el mensaje y aseguró que sí habrá elecciones en Nicaragua. Según el jefe del Parlamento, el mandatario no quiso decir que el país abandonará completamente los procesos electorales, sino que no permitirá que estos estén bajo la influencia de Estados Unidos u otras potencias extranjeras.
Porras explicó que el Gobierno pretende modificar la Constitución y otras leyes para establecer un nuevo marco electoral que, según sus palabras, impida la injerencia extranjera y excluya de las contiendas políticas a quienes el régimen considere ''golpistas'' o ''traidores a la patria''.
''Lo importante es que dejemos en rango constitucional que en este país no podemos aceptar elecciones donde participen golpistas, traidores a la patria, donde participen partidos y organismos financiados con dinero extranjero, con potencias extranjeras, por organismos extranjeros'', declaró.

La propuesta del parlamento para suspender las elecciones
El Parlamento anunció un plan de trabajo para reformar la Constitución y otras normas después del discurso de Ortega. Porras sostuvo que las futuras elecciones serán organizadas y determinadas por los propios nicaragüenses y rechazó cualquier participación de embajadores o representantes extranjeros en la organización de los comicios.













