Esta relación energética ha sido fundamental para sostener la creciente demanda energética de India, una nación de más de 1.400 millones de habitantes y la tercera mayor consumidora de petróleo a nivel mundial, después de Estados Unidos y China.
Sin embargo, la posición de India ha sido motivo de tensión diplomática con Washington. Durante meses, Trump ha insistido públicamente en que Nueva Delhi detenga sus compras de energía rusa.
En agosto, su administración impuso aranceles del 50% a productos indios, incluyendo una penalización específica del 25% por transacciones energéticas y militares con Rusia, medida que India calificó de ''injusta'' y ''doble moral'', aludiendo al comercio energético que aún persiste entre Rusia y países occidentales.













