La economía china volvió a mostrar señales de debilidad en abril, con una fuerte desaceleración del consumo, una menor producción industrial y una caída de la inversión, en medio del impacto de la crisis energética derivada de la guerra con Irán y del persistente deterioro de la demanda interna.
Los datos oficiales publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas de China reflejaron un enfriamiento más pronunciado de lo esperado en distintos sectores clave de la segunda economía más grande del mundo.
El consumo en China cayó a mínimos de más de tres años
Uno de los datos más preocupantes fue el desplome de las ventas minoristas, principal indicador del consumo de los hogares.
Las ventas apenas crecieron 0,2% interanual en abril, muy por debajo del 1,7% registrado en marzo y lejos de las previsiones del mercado, que esperaban una suba cercana al 2%.
Se trata además del peor dato desde diciembre de 2022.
La debilidad del consumo quedó especialmente reflejada en el mercado automotor:
las ventas de autos cayeron 21,6%
fue el séptimo mes consecutivo de retroceso
continúa la crisis del consumo doméstico
Los analistas sostienen que los consumidores chinos mantienen una actitud extremadamente cautelosa frente al deterioro económico y la incertidumbre sobre ingresos futuros.
La producción industrial también perdió fuerza
La producción industrial creció apenas 4,1% interanual, desacelerándose frente al 5,7% de marzo y marcando el crecimiento más lento desde julio de 2023.
El dato también quedó por debajo de las expectativas de los analistas.
Entre los factores que golpearon a la industria aparecen:
el aumento de costos energéticos
la suba global del petróleo
la debilidad del mercado interno
la crisis inmobiliaria
Aunque las exportaciones resistieron mejor de lo previsto gracias a la demanda vinculada a inteligencia artificial y tecnología, no alcanzaron para compensar la caída de la demanda interna.

La inversión y el sector inmobiliario siguen deteriorándose
Otro indicador negativo fue la inversión en activos fijos, que se contrajo 1,6% en los primeros cuatro meses del año.
El mercado inmobiliario continúa siendo uno de los principales problemas estructurales de China.
La inversión inmobiliaria volvió a deteriorarse en abril y sigue afectando:









