El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, anunció el lunes la imposición de un arancel del 27% a los productos importados desde México, en un contexto de crecientes tensiones comerciales con Estados Unidos por parte de la nación azteca.
Esta medida responde a la falta de un acuerdo comercial con México, que había sido impulsado por el gobierno anterior en Ecuador, y se suma a las complicaciones de la relación bilateral entre ambos países.
Ecuador había estado negociando un tratado con México para integrarse a la Alianza del Pacífico, pero las conversaciones, que habían avanzado hasta un 99%, se suspendieron por decisión del gobierno del expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador.

El anuncio de Noboa llega en un momento crítico, ya que este mismo día México consiguió aplazar por un mes la aplicación de aranceles del 25% por parte de Estados Unidos, después de que la presidente de México, Claudia Sheinbaum, alcanzara un acuerdo con Trump para detener temporalmente la medida.
Este giro en la política comercial de México, sumado a las tensiones que persisten entre Ecuador y México, refleja el delicado equilibrio de relaciones comerciales que los países de América Latina deben gestionar.
Las relaciones entre Ecuador y México se deterioraron el año pasado, cuando la policía ecuatoriana irrumpió en la embajada de México en Quito para arrestar al exvicepresidente Jorge Glas, quien se encontraba refugiado allí para evitar ser juzgado por un caso de corrupción.
















