El escenario político regional ha quedado fracturado tras la histórica visita del presidente argentino, Javier Milei, al estado de San Pablo, donde participó en el lanzamiento de la campaña presidencial del senador Flávio Bolsonaro para los comicios del 4 de octubre.
En este contexto de resistencia frente al avance del socialismo, el expresidente kirchnerista Alberto Fernández intentó atacar al mandatario libertario tildándolo de "energúmeno" por reclamar la libertad de los perseguidos políticos en Brasil. Sin embargo, la respuesta del bolsonarismo no se hizo esperar, desnudando la doble vara de un kirchnerismo que hoy defiende a un "presidiario" mientras ignora la persecución de líderes patriotas.
El foco del conflicto se centró en un video difundido por el diputado Eduardo Bolsonaro, quien explotó contra Alberto Fernández por justificar su visita a Lula da Silva en 2022 mientras este cumplía condena en Curitiba.
Bolsonaro fue implacable al señalar que, mientras Fernández se muestra como un hombre "comprometido con el estado de Derecho", se fotografía con personajes como Celso Amorim, consejero de Lula y defensor de grupos como Hamás.
"¿Cómo se sienten teniendo dos bombas puestas en la embajada de Israel y en AMIA en los 90?", cuestionó el diputado, vinculando directamente la política exterior de la izquierda con organizaciones terroristas que son "la misma basura".











