La compra “más económica” de Petro terminó siendo la más cara y provocó un veto de EE.UU.
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El gobierno de Gustavo Petro concretará en los próximos días la compra de 16 avionesde combate Saab Gripen JAS 39 E/F por 4.356 millones de dólares, en lo que se presenta como “la operación más económica” de la historia militar colombiana, pero que terminó siendo la oferta más cara de la historia colombiana.
El contrato se financiará con los recursos del documento Conpes 4155 y el Decreto 1001/2025, e incluirá infraestructura, adecuación de pistas y mantenimiento por 20 años. Sin embargo, el 98,2 % del monto corresponde únicamente al valor de las aeronaves, lo que eleva el costo por unidad a más de 268 millones de dólares, una cifra inédita para la región.
Petro junto al dictador Nicolás Maduro
Lo más llamativo es que las ofertas descartadas eran entre 600 y 700 millones de dólares más barata, como la francesa con los Dassault Rafael CF3 y la estadounidense con los Lockheed Martin F-16 Bloque 70. Pese a esto, el gobierno colombiano insistió en que el acuerdo con la sueca Saab era “el más favorable”, justificándolo por sus supuestas condiciones de financiamiento.
El anuncio generó un terremoto diplomático: Estados Unidos suspendió la cooperación militar con Colombia el 19 de octubre, en respuesta al giro ideológico y las políticas hostiles del gobierno de Petro hacia Washington. Desde la descertificación del país en materia antinarcóticos, la administración estadounidense frenó futuras ventas de armas y componentes americanos a las Fuerzas Armadas Colombianas.
El Pollo Caravajal.
La tensión se agravó cuando el propio Petro vetó la compra de sistemas con piezas fabricadas en Estados Unidos o Israel, una medida que pone en riesgo la compatibilidad de los Gripen, dado que la empresa israelí Elbit Systems, a través de su filial brasileña AEL Sistemas, provee parte de la aviónica de estos cazas. Con esta decisión, Colombia rompe décadas de cooperación en defensa con Washington y Tel Aviv, mientras se acerca cada vez más al eje bolivariano.
La operación fue duramente cuestionada por analistas de defensa, que advierten que el país atraviesa una grave crisis económica y de seguridad interna, con más de 22.000 miembros de organizaciones criminales armadas operando en su territorio. En ese contexto, la compra de aviones de combate se percibe como un gasto desproporcionado e ineficiente.
A la controversia se suman las revelaciones del exjefe de inteligencia venezolano Hugo “El Pollo” Carvajal, quien confesó ante la justicia de EE.UU. que el chavismo financió ilegalmente a Petro y otros líderes de izquierda de la región. El nuevo contrato con Saab, empresa con fuertes lazos con el gobierno de Lula Da Silva en Brasil, alimenta las sospechas sobre una red regional de negocios opacos impulsada por el Foro de São Paulo.
Petro gasta miles de millones en aviones extranjeros mientras Colombia se hunde en la inseguridad y el desempleo, rompiendo lazos con sus aliados históricos y consolidando su dependencia política y económica del eje chavista y sus socios.