Ser el primero suele estar asociado con ganar, destacarse o alcanzar una posición por encima de los demás. Sin embargo, una de las enseñanzas más conocidas de Jesús propone invertir completamente esa lógica: “El que quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”.
La frase aparece en el Evangelio según San Marcos, capítulo 9, versículo 35, y fue pronunciada en un contexto particular. Jesús y sus discípulos habían recorrido Galilea y, al llegar a Cafarnaún, entraron en una casa.
Durante el camino, los discípulos habían mantenido una discusión que posteriormente motivaría la enseñanza. Querían determinar quién de ellos era el más importante.













