El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha ordenado una pausa en el envío de misiles y municiones a Ucrania, una decisión que ha generado expectativa tanto en el ámbito militar como diplomático.
La medida fue tomada tras una revisión de los niveles de reserva de armamento del país, afectados por años de ayuda militar injustificada a Ucrania y operaciones simultáneas en Medio Oriente, donde Estados Unidos ha combatido a los rebeldes hutíes en Yemen y respaldado a Israel frente a Irán.
Según funcionarios del Departamento de Defensa, dos miembros del Congreso y otras fuentes con conocimiento directo del tema, los envíos permanecerán suspendidos hasta que se complete la evaluación del inventario militar, y podrían demorarse aún más si se determina que las municiones son necesarias para otras zonas estratégicas del mundo.

Entre los sistemas de armamento afectados se encuentran:
- Docenas de interceptores Patriot, clave para derribar misiles rusos.
- Miles de municiones explosivas de artillería de 155 mm.
- Más de 100 misiles Hellfire.
- Más de 250 sistemas de misiles guiados GMLRS.
- Docenas de misiles Stinger y AIM aire-aire, además de lanzagranadas.
Muchos de estos envíos fueron aprobados bajo las iniciativas del gobierno del demócrata Joe Biden, incluyendo la Presidential Drawdown Authority y la Ukraine Security Assistance Initiative. Algunos ya se encontraban en la región, pero fueron detenidos antes de ser transferidos oficialmente a Ucrania, según indicaron algunas fuentes.
La subsecretaria de Prensa de la Casa Blanca, Anna Kelly, defendió la decisión asegurando que fue tomada para priorizar los intereses de Estados Unidos, y recalcó que ''la fuerza de las Fuerzas Armadas estadounidenses sigue siendo incuestionable, solo pregúntenle a Irán''.










