Estados Unidos tomó control de un petrolero vinculado a Venezuela en el Océano Índico
Estados Unidos tomó control de un petrolero vinculado a Venezuela en el Océano Índico
porAlan Ares
internacionales
Fuerzas militares estadounidenses interceptaron el buque Aquila II en aguas del Índico, en una nueva operación contra la flota petrolera vinculada al régimen venezolano.
Fuerzas armadas de Estados Unidos abordaron el petrolero Aquila II, una embarcación vinculada a Venezuela, durante una operación realizada en el Océano Índico y anunciada oficialmente el 9 de febrero por el secretario de Defensa estadounidense. Las imágenes difundidas por el Pentágono muestran el despliegue a plena luz del día, lo que refuerza la hipótesis de que el horario informado correspondía a la franja horaria de Estados Unidos.
Los datos de posicionamiento del buque confirmaron su presencia en aguas del Índico, mientras que fuentes del Departamento de Defensa indicaron que la nave había sido rastreada desde el Caribe, siguiendo un patrón típico de evasión utilizado por embarcaciones asociadas a Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA).
Una operación sin incidentes y con mensaje político
El mensaje oficial publicado en la red social X detalló que las fuerzas estadounidenses ejecutaron un derecho de visita, interdicción marítima y abordaje sin incidentes, dentro del área de responsabilidad del Comando Indo-Pacífico (INDOPACOM).
Según el Pentágono, el Aquila II operaba en desafío directo a la cuarentena impuesta a buques sancionados que intentan eludir los controles internacionales. Tras maniobras para evitar la persecución, el petrolero fue finalmente interceptado por unidades militares estadounidenses.
Estados Unidos tomó control de un petrolero vinculado a Venezuela en el Océano Índico
El comunicado incluyó una definición contundente del poder militar de Estados Unidos: “Ninguna otra nación del planeta Tierra tiene la capacidad de imponer su voluntad en ningún ámbito. Por tierra, aire o mar, nuestras Fuerzas Armadas los encontrarán e impartirán justicia”.
Presión creciente sobre la flota petrolera venezolana
Desde fines de 2025 y durante los primeros meses de 2026, Estados Unidos intensificó las operaciones de interceptación y abordaje de buques petroleros vinculados a PDVSA. Esta política se inscribe en una estrategia de presión integral sobre el régimen venezolano, con dos ejes centrales:
La persecución de la denominada “flota oscura” utilizada para exportar petróleo evadiendo sanciones
Las operaciones contra redes de narcotráfico marítimo en el Caribe y el Atlántico
Washington sostiene que estas embarcaciones violan normas internacionales, navegan con banderas de conveniencia, apagan transpondedores y ocultan deliberadamente su origen y destino.
Estados Unidos tomó control de un petrolero vinculado a Venezuela en el Océano Índico
Antecedentes recientes y escalada regional
En diciembre de 2025, ya bajo la nueva administración de Donald Trump, Estados Unidos incautó el buque Skipper tras su salida de Venezuela, al considerar que formaba parte de una red destinada a financiar actividades ilícitas. El régimen venezolano calificó el hecho como “piratería internacional”.
El 7 de enero de 2026, fuerzas estadounidenses realizaron operaciones simultáneas en el Atlántico Norte y el Caribe para decomisar otros dos petroleros. Uno de ellos, el Bella 1, rebautizado como Marinera, intentó evadir el abordaje cambiando su bandera a la de Rusia. Incluso con la presencia de un submarino ruso en la zona, Estados Unidos avanzó con la interdicción tras obtener órdenes judiciales.
Estados Unidos tomó control de un petrolero vinculado a Venezuela en el Océano Índico
Operativos contra narcotráfico y control marítimo global
En paralelo, el despliegue militar estadounidense se extendió a operaciones letales contra narcolanchas, con el uso de portaaviones, destructores y cazas F-35. El Departamento de Defensa reafirmó que la política de estrangulamiento total a las exportaciones petroleras ilícitas y al tráfico marítimo ilegal continuará.
Para Washington, se trata de defender el orden internacional, garantizar la seguridad marítima y cortar las fuentes de financiamiento de regímenes y redes criminales, una estrategia que refuerza el liderazgo global de Estados Unidos y el alineamiento de los gobiernos occidentales frente a economías paralelas y autoritarias.