Según el MTA, existían indicios suficientes para creer que el buque pudo haber sido utilizado con fines de contrabando, aunque las autoridades evitaron precisar el tipo de mercancía sospechosa.
La inspección inicial se realizó a bordo de la nave mientras permanecía anclada, y está previsto que posteriormente sea trasladada a un puerto para un registro más exhaustivo.
El abordaje fue realizado por la unidad especial de la policía estonia, K-Commando, que descendió sobre el buque desde un helicóptero de la Policía y Guardia de Fronteras. Una vez asegurada la situación, los agentes permitieron que funcionarios del MTA iniciaran los procedimientos aduaneros y de investigación. Las autoridades confirmaron que la tripulación no ofreció resistencia y está cooperando plenamente con la inspección.













