Euro digital: el BCE prepara un plan centralizado que limitaría la libertad financiera
Euro digital: el BCE prepara un plan centralizado que limitaría la libertad financiera.
porRedacción
internacionales
La moneda digital europea avanza entre trabas políticas y técnicas, con un lanzamiento previsto para 2029.
El Banco Central Europeo (BCE)avanza en la creación del euro digital, un proyecto que podría ver la luz recién hacia 2029 tras casi una década de preparación. Aunque se presenta como un mecanismo para modernizar los sistemas de pago, la iniciativa despierta crecientes cuestionamientos al interpretarse como un plan centralizado que otorgaría más poder a los estados y menos libertad a los ciudadanos.
El proyecto comenzó en 2020con un informe de viabilidad, seguido por una fase de investigación entre 2021 y 2023, y actualmente se encuentra en una etapa de preparación que se prolongará hasta 2025.
Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, señaló durante el evento Future of Finance en Frankfurt que el euro digital alcanzó un"avance significativo" gracias al acuerdo entre los ministros de finanzas de la eurozona sobre los límites de tenencia. Sin embargo, reconoció que aún enfrenta importantes obstáculos legislativos: "Esperamos que para mayo de 2026, el Parlamento tenga una posición clara".
Piero Cipollone - Miembro del Comité Ejecutivo del BCE.
El 24 de octubre se presentará un informe de progreso y los legisladores europeos tendrán seis semanas para proponer enmiendas, además de cinco meses adicionales de debate.
Recién entonces podría definirse el marco legal que permitiría avanzar. Para Cipollone, "la discusión a nivel de los estados miembros va muy bien", aunque admitió que el principal desafío es la aprobación parlamentaria.
El BCE asegura que el euro digital busca reducir la dependencia de empresas privadas como Visa o PayPal en los pagos minoristas y frenar el crecimiento de stablecoins en dólares. La propuesta apunta, según Cipollone, a "proteger la autonomía financiera de Europa".
Pero este argumento también alimenta las críticas de quienes consideran que la moneda digital representa un plan de corte estatista que pretende limitar la circulación del dólar en la región y reforzar el control de los gobiernos sobre las finanzas individuales.
Para Cipollone el principal desafío es la aprobación parlamentaria.
Incluso se analiza la posibilidad de utilizar blockchains públicas como Ethereum o Solanaen lugar de redes privadas, lo que muestra la incertidumbre técnica detrás de un proyecto que lleva casi diez años de diseño.
El presidente del Eurogrupo, Paschal Donohoe, defendió el avance de las discusiones al señalar que "este compromiso asegura que habrá un debate amplio antes de emitir el euro digital".
De concretarse en 2029, el euro digital reflejaría no solo los problemas técnicos y políticos de la Unión Europea, sino también una apuesta por centralizar el poder monetario.
Mientras se presenta como un mecanismo de modernización, en la práctica implicaría mayores restricciones para los ciudadanos y una disminución de su libertad financiera, consolidando un esquema en el que el Estado gana poder y los usuarios pierden autonomía frente a la moneda global más demandada: el dólar.