Un informe del Senado estadounidense generó fuertes críticas contra la administración Biden, acusándola de haber ejercido presión sobre aeropuertos de todo el país para convertir instalaciones aéreas en refugios improvisados para migrantes, pese a reiteradas advertencias internas sobre riesgos para la seguridad y el funcionamiento del transporte aéreo.
El reporte de 47 páginas, titulado ''Flight Risk'', fue publicado por el Comité de Comercio del Senado y señala que la decisión había sido impulsada desde la Casa Blanca.
Según el documento, la administración ordenó al Departamento de Transporte (DOT) y a varias de sus agencias, incluidas la FAA, FMCSA y FTA, que identificaran espacios disponibles en aeropuertos federales y locales para albergar o procesar inmigrantes ilegales recién llegados.
Correos internos citados en el informe reflejan sorpresa y preocupación entre el personal: un funcionario de la FAA describió la solicitud como una instrucción ''inmediata'' proveniente de la Casa Blanca, mientras otro empleado del DOT reconoció que la medida era ''material de Fox News en potencia'', mostrando que incluso dentro del aparato federal había conciencia del carácter polémico de la directriz.

De acuerdo con el informe, al menos 11 aeropuertos, entre ellos Logan (Boston), O’Hare (Chicago) y JFK (Nueva York), fueron instados o presionados para habilitar terminales, hangares o edificios auxiliares.
Funcionarios de la FAA reconocieron que este uso no convencional de instalaciones aeroportuarias normalmente requeriría una autorización formal debido a las reglas de subvenciones federales, pero el comité afirma que dichas normas fueron ignoradas ''la mayor parte del tiempo'', lo que, según los investigadores, expuso vulnerabilidades de seguridad evitables.
Las advertencias de los propios aeropuertos tampoco habrían detenido la medida. Massport, operador de Boston Logan, alertó de que la infraestructura ''no está diseñada ni equipada'' para manejar la recepción de migrantes y que la decisión podría crear consecuencias de seguridad. Aun así, hasta 352 migrantes pasaron la noche en la Terminal E, generando gastos cercanos a los 780.000 dólares solo en seguridad, limpieza y transporte.











