El Gobierno chileno informó que la medida alcanzó a personas con órdenes de expulsión administrativas y judiciales por delitos, ingreso irregular al país o incumplimiento de la normativa migratoria.
El Gobierno de José Antonio Kast realizó un nuevo operativo de expulsión de extranjeros, en el que 40 ciudadanos fueron trasladados a Colombia, Bolivia y Ecuador. La medida fue ejecutada por el Servicio Nacional de Migraciones, en coordinación con la Policía de Investigaciones (PDI), como parte de la política de control migratorio impulsada por las autoridades chilenas para hacer cumplir las resoluciones de expulsión vigentes.
Del total de personas expulsadas, 24 correspondían a expulsiones administrativas dictadas por el Servicio Nacional de Migraciones, principalmente por haber ingresado al país por pasos no habilitados o por incumplir la legislación migratoria. Las otras 16 fueron expulsadas por orden judicial luego de haber sido condenadas por distintos delitos cometidos en territorio chileno, informaron las autoridades.
Policías chilenos en la frontera con Bolivia
Según el Gobierno, entre los delitos por los que fueron condenados algunos de los expulsados figuran robo con intimidación, tráfico de drogas, porte ilegal de armas, conducción en estado de ebriedad con resultado de lesiones, receptación y otros ilícitos contemplados en la legislación penal chilena. En esos casos, las expulsiones fueron ejecutadas una vez cumplidas las resoluciones judiciales correspondientes.
El Servicio Nacional de Migraciones señaló que este tipo de operativos busca fortalecer el cumplimiento de la normativa vigente y reforzar el control sobre la permanencia de ciudadanos extranjeros que no cumplen los requisitos establecidos por la legislación chilena. Asimismo, indicó que las expulsiones se desarrollan respetando los procedimientos administrativos y judiciales previstos por la ley, en coordinación con las autoridades de los países de destino.
El presidente José Antonio Kast junto a Javier Milei
Durante los últimos años, Chile incrementó los controles migratorios y reforzó las medidas destinadas a combatir el ingreso irregular de personas, especialmente en la frontera norte del país. Las autoridades sostienen que estas acciones buscan ordenar los flujos migratorios, garantizar el cumplimiento de la legislación y mejorar la coordinación entre los organismos encargados de la seguridad y el control fronterizo.
Con este nuevo operativo, el Gobierno chileno continúa aplicando su programa de expulsiones de extranjeros con órdenes vigentes, tanto por razones migratorias como por condenas judiciales. Las autoridades indicaron que se prevé la realización de nuevos vuelos de expulsión en los próximos meses, en función de las resoluciones emitidas por los organismos competentes y de la coordinación con los países receptores.