El gobierno de Bolivia confirmó que la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) instalará oficinas permanentes en La Paz como parte de un nuevo acuerdo bilateral de cooperación antidrogas impulsado por el presidente Rodrigo Paz. La decisión consolida uno de los mayores cambios en política exterior y seguridad boliviana desde el fin del ciclo político de Evo Morales.
El ministro de Gobierno boliviano, Marco Antonio Oviedo, explicó que la presencia de la DEA tendrá como objetivo fortalecer tareas de inteligencia, capacitación y cooperación internacional contra redes de narcotráfico y lavado de dinero. Según afirmó, las oficinas estarán ubicadas en La Paz y trabajarán coordinadamente con fuerzas bolivianas y organismos internacionales.
La medida representa un giro histórico respecto a la política impulsada por Evo Morales, quien expulsó a la DEA de Bolivia en 2008 acusando a la agencia estadounidense de espionaje e injerencia política. Durante años, la dictadura del MAS convirtió la expulsión en uno de sus principales símbolos de soberanía frente a Washington.

Sin embargo, el gobierno de Rodrigo Paz sostiene que el avance del narcotráfico y el crimen organizado obliga a reconstruir alianzas internacionales. Bolivia es actualmente uno de los principales productores de cocaína de Sudamérica y un punto clave de tránsito hacia mercados europeos y norteamericanos.









