En España, el reciente aumento del salario mínimo interprofesional (SMI) a 1.184 euros mensuales ha generado tensiones dentro del gobierno socialista de Pedro Sánchez debido a la discrepancia sobre la tributación de este aumento.
El SMI que aumentó en un 4,4%, lo que representa un incremento de 50 euros, una medida pactada entre el Ministerio de Trabajo, dirigido por la vicepresidente Yolanda Díaz (de Sumar), y los principales sindicatos.
Sin embargo, el Ministerio de Hacienda, encabezado por la vicepresidenta María Jesús Montero (PSOE), ha decidido no elevar el mínimo exento del impuesto sobre la renta (IRPF), lo que implica que algunos trabajadores con salario mínimo deberán pagar más impuestos.

A pesar de la subida del SMI, que en teoría beneficiaría a los trabajadores de rentas más bajas, el Ministerio de Hacienda ha señalado que parte de los trabajadores con el salario mínimo permanecerán exentos del IRPF si tienen personas a su cargo.
El debate ha revelado las tensiones entre los dos partidos que componen la coalición, con Sumar buscando evitar que los trabajadores con el SMI deban tributar y el PSOE buscando atribuirse un teórico progreso logrado bajo el mandato de Pedro Sánchez, resaltando que el salario mínimo ha aumentado un 61% durante su gobierno.














