Un ataque con drones lanzado por Ucrania impactó instalaciones energéticas estratégicas en Rusia durante la noche del 23 de marzo, provocando incendios en una terminal petrolera en Primorsk y en una refinería en Ufa, según confirmaron autoridades de ambos países. Estos hechos reflejan una intensificación de los ataques contra infraestructuras clave en el marco de la guerra.
El gobernador de la región de Leningrado, Alexander Drozdenko, informó que un tanque de combustible fue alcanzado en el puerto de Primorsk, lo que desató un incendio. No obstante, reportes basados en imágenes satelitales indican que el daño podría haber sido mayor, con varios tanques envueltos en llamas y densas columnas de humo visibles sobre el complejo.
Primorsk, situado a unos 50 kilómetros de la frontera con la Unión Europea (Finlandia), es el principal puerto de exportación de petróleo ruso en el mar Báltico y maneja cerca de 60 millones de toneladas de crudo al año. Tras el ataque, las operaciones de carga de petróleo fueron suspendidas la noche del 22 de marzo y permanecían interrumpidas al mediodía del día siguiente, lo que podría afectar temporalmente los flujos de exportación.
El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas ucranianas confirmó que el objetivo del ataque fueron instalaciones energéticas consideradas clave para el sostenimiento del esfuerzo bélico ruso. Además de Primorsk, también fue alcanzada la refinería Bashneft-Ufaneftekhim en Ufa, ubicada a unos 1.400 kilómetros de la frontera ucraniana. Según Kiev, el impacto provocó un incendio en la planta, que cuenta con una capacidad de procesamiento de entre 6 y 8 millones de toneladas anuales.

Las autoridades ucranianas sostienen que estas infraestructuras cumplen un papel central en la financiación de la guerra, al generar ingresos por exportaciones de petróleo. En ese sentido, justificaron los ataques como parte de su estrategia para debilitar la capacidad operativa rusa.









