El presidente Santiago Peña afirmó que la baja de la pobreza en el país se debe principalmente por la reactivación de la economía paraguaya
Compartir:
El gobierno derechista de Santiago Peña informó recientemente una reducción significativa de la pobreza en Paraguay, en un contexto de recuperación económica y expansión del empleo formal. Según datos oficiales difundidos por el propio Ejecutivo, más de 213.000 personas salieron de la pobreza en el último año, mientras que otras 81.000 lograron superar la pobreza extrema.
Las cifras se apoyan en los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares Continua, elaborada por el instituto estadístico nacional, que muestra una caída sostenida de los indicadores sociales. En términos absolutos, la población en situación de pobreza se redujo a 985.126 personas en 2025, lo que implica una disminución de más de 213.000 individuos respecto al año anterior.
El descenso también se refleja en los porcentajes: en las zonas urbanas, la pobreza bajó del 16,9% al 13,6%, mientras que en las áreas rurales, históricamente más rezagadas, cayó del 26,3% al 22,1%. En paralelo, la pobreza extrema descendió del 3,7% al 2,4% en el mismo período, consolidando una tendencia de mejora en los sectores más vulnerables.
El presidente paraguayo Santiago Peña junto al presidente argentino Javier Milei
Desde el gobierno paraguayo atribuyen estos resultados a una combinación de crecimiento económico y políticas públicas focalizadas. Entre los factores destacados aparece la creación de empleo como elemento central: solo en 2025, el régimen de maquila y el impulso a pequeñas y medianas empresas generaron más de 36.000 nuevos puestos de trabajo.
A su vez, el Ejecutivo sostiene que hubo un cambio en el enfoque de las políticas sociales, con una menor dependencia del asistencialismo y una mayor orientación hacia la generación de ingresos, especialmente en zonas rurales. Programas de apoyo técnico a pequeños productores habrían permitido que familias pasen de economías de subsistencia a esquemas productivos más estables.
El propio Peña señaló que los avances responden a una estrategia que busca vincular crecimiento económico con mejora en las condiciones de vida. En ese sentido, remarcó la necesidad de sostener el rumbo para evitar retrocesos y consolidar los resultados alcanzados.
En términos estructurales, los datos reflejan un escenario en el que la reducción de la pobreza aparece asociada tanto a variables macroeconómicas como a decisiones de política pública orientadas al empleo y la producción. En una región donde los indicadores sociales suelen mostrar mayor volatilidad, la evolución paraguaya sugiere el impacto de un enfoque que prioriza la actividad económica como motor de mejora social.