Rusia realizó una nueva prueba del misil balístico intercontinental RS-28 Sarmat, considerado por el Kremlin como el arma más poderosa de su arsenal nuclear estratégico. El lanzamiento fue calificado como ''exitoso'' por el presidente Vladímir Putin, quien aseguró que el sistema entrará en servicio operativo antes de fin de año.
La demostración militar se produjo en un contexto de creciente tensión internacional, pocos meses después de la expiración del tratado ''New START'', el último acuerdo de control de armas nucleares vigente entre Moscú y Washington.
El Sarmat, conocido en Occidente como ''Satán II'', es el primer misil balístico intercontinental ''superpesado'' desarrollado por Rusia tras la caída de la Unión Soviética. El programa comenzó en 2011 con el objetivo de reemplazar a los antiguos misiles Voyevoda, diseñados durante la era soviética.
Según el Kremlin, el nuevo sistema posee capacidades significativamente superiores a las de sus predecesores y puede transportar múltiples ojivas nucleares capaces de alcanzar objetivos independientes de manera simultánea.
El gobierno de Rusia probó el misil Inter balístico ''Satan II'', diseñado para alcanzar distancias superiores a los 35.000 kilómetros
Durante una reunión televisada con altos mandos militares, Putin afirmó que el misil representa ''el sistema más poderoso del mundo'' y destacó que su capacidad destructiva supera ampliamente a la de cualquier arma similar desarrollada por Occidente.
Las autoridades rusas sostienen que el Sarmat puede realizar vuelos suborbitales y alcanzar distancias superiores a los 35.000 kilómetros, características que le permitirían evadir los sistemas de defensa anti-misiles desplegados por Estados Unidos y sus aliados.
No obstante, especialistas internacionales consideran que el proyecto todavía enfrenta desafíos técnicos importantes. Antes de esta prueba, el sistema solo había registrado un ensayo exitoso y, según diversos reportes, sufrió una explosión durante una prueba fallida realizada en 2024. A pesar de esos antecedentes, el Kremlin insiste en presentar el programa como un símbolo de la modernización militar rusa y de su capacidad para mantener la paridad estratégica frente a Estados Unidos.
Vladimir Putin afirmó que el ''Satan II'' representa el sistema armamentístico más poderoso del mundo en cuanto a su capacidad destructiva
La prueba se llevó a cabo después de la expiración del tratado ''New START'' en febrero de este año. El acuerdo, firmado en 2010 por Washington y Moscú, establecía límites al número de ojivas nucleares desplegadas y permitía inspecciones mutuas para supervisar el cumplimiento de las restricciones. Su vencimiento dejó a las dos mayores potencias nucleares del planeta sin controles formales sobre sus arsenales estratégicos por primera vez en más de medio siglo.
Aunque el Kremlin informó que notificó previamente a Estados Unidos sobre el lanzamiento del misil, analistas internacionales advirtieron que la ausencia de acuerdos de control de armas incrementa el riesgo de una nueva carrera armamentista.
Moscú y Washington mantuvieron contactos para restablecer canales de diálogo militar de alto nivel, pero hasta el momento no existen señales concretas de que ambas partes estén dispuestas a negociar una extensión o reemplazo del ''New START''.
Durante el gobierno del demócrata Barack Obama, se firmó el acuerdo New START, el cual carecía absolutamente de efectividad
Desde su llegada al poder en el año 2000, Putin impulsó un amplio proceso de modernización de la tríada nuclear rusa, basada en misiles terrestres, submarinos atómicos y bombarderos estratégicos. Como parte de esa política, Moscú desarrolló una nueva generación de armamento avanzado que incluye el vehículo hipersónico ''Avangard'', el misil de alcance intermedio Oreshnik y el dron submarino nuclear Poseidón.
El Avangard, según el Kremlin, puede alcanzar velocidades 27 veces superiores a la del sonido y ya se encuentra en servicio activo. Por su parte, el misil Oreshnik tendría un alcance de hasta 5.000 kilómetros y capacidad para atacar objetivos en cualquier punto de Europa. Rusia aseguró además que una versión convencional de este sistema fue utilizada recientemente en ataques contra Ucrania.
Entre los proyectos más controvertidos se encuentra el Poseidón, un dron submarino equipado con carga nuclear diseñado para detonar cerca de costas enemigas y provocar tsunamis radiactivos. También continúa el desarrollo del misil Burevestnik, impulsado por un reactor nuclear miniaturizado que le otorgaría un alcance prácticamente ilimitado.
La renovación del arsenal ruso impulsó a Estados Unidos a acelerar sus propios programas de modernización nuclear, en un escenario internacional marcado por el deterioro de las relaciones entre las grandes potencias. Mientras tanto, los intentos de negociar nuevos acuerdos de desarme enfrentan obstáculos crecientes, especialmente ante la intención estadounidense de incluir a China en futuras conversaciones multilaterales, una posibilidad que Beijing rechazó públicamente.
Estados Unidos busca ampliar el acuerdo para incluir al régimen chino de Xi Jinping, pero China declaró que no posee interés en firmarlo