El gobierno de Estados Unidos aseguró que el régimen cubano atraviesa una etapa crítica y advirtió que el sistema político impuesto por el castrismo “no va a durar mucho más”. Así lo expresó Christopher Landau, subsecretario de Estado norteamericano, quien sostuvo que Washington espera que en 2026 los cubanos puedan ejercer plenamente sus libertades fundamentales.
Las declaraciones fueron realizadas a través de un videomensaje proyectado en la residencia del embajador estadounidense en La Habana, Mike Hammer, durante el acto de inauguración de las actividades por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.
“Después de 67 años de revolución fracasada, es hora del cambio”
En su mensaje, Landau citó al presidente Donald Trump y afirmó que “el régimen castrocomunista se está tambaleando y no va a durar mucho más”. El funcionario fue contundente al describir el proceso político cubano como una revolución fracasada que durante casi siete décadas “traicionó al pueblo cubano”.

“Después de 67 años de una revolución fracasada, ya es hora del cambio al que aspira la gente en la isla”, sostuvo Landau, al tiempo que remarcó que Estados Unidos seguirá de cerca todos los acontecimientos políticos y sociales en Cuba.
Apoyo al pueblo cubano y reclamo por presos políticos
El subsecretario de Estado reafirmó que la administración republicana está comprometida a apoyar al cubano de a pie, insistiendo en la necesidad de que se respeten los derechos humanos y se libere a todos los presos políticos que permanecen detenidos por razones ideológicas.
“Esperamos que en 2026 los cubanos por fin puedan ejercer sus libertades fundamentales”, afirmó Landau, en uno de los mensajes más explícitos del gobierno estadounidense sobre un eventual cambio de régimen en la isla.
Denuncias por represión durante el evento diplomático
Durante la recepción en la embajada, el embajador Mike Hammer denunció que múltiples invitados cubanos no pudieron asistir debido a operativos de las fuerzas de seguridad del régimen, que bloquearon accesos, realizaron detenciones y obligaron a varios opositores a permanecer en sus domicilios.
Organizaciones no gubernamentales y referentes de la disidencia confirmaron que al menos diez opositores y periodistas independientes fueron interceptados para impedir su participación.









