A principios de enero, el presidente anunció que impediría el flujo de petróleo y recursos financieros desde Venezuela hacia Cuba, tras una operación que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y el control estadounidense sobre activos energéticos clave de ese país.
Analistas señalan que un bloqueo petrolero tendría consecuencias significativas para Cuba, cuya economía depende en gran medida de las importaciones de crudo para sostener su sistema eléctrico, el transporte y la actividad industrial.
La isla atraviesa desde hace décadas una profunda crisis económica, caracterizada por apagones recurrentes, escasez de combustible y una caída sostenida del nivel de vida, factores que evidencian la fragilidad del modelo comunista actual.














