La Justicia española asestó uno de los golpes más duros al socialismo de los últimos años al condenar al exministro de Transportes José Luis Ábalos a 24 años y 3 meses de prisión por delitos de organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias.
La sentencia, dictada por unanimidad por la Sala Segunda del Tribunal Supremo, también condenó a su exasesor Koldo García a 19 años, 8 meses y un día de prisión, al considerar probado que ambos formaron parte de una estructura de corrupción que operó desde las más altas esferas del poder durante el gobierno del PSOE.
El fallo representa un golpe devastador para el partido que gobierna España y confirma judicialmente las denuncias que durante años apuntaron a una red de favoritismos, sobornos y utilización de recursos públicos con fines privados.
Una organización criminal enquistada en el Estado
Según la sentencia, Ábalos, Koldo García y el empresario Víctor de Aldama integraron una organización criminal con reparto de funciones perfectamente definido para beneficiarse de contratos públicos y obtener ventajas económicas ilegales.
Los jueces consideraron acreditado que la trama intervino en la adjudicación del suministro de 13 millones de mascarillas a organismos estatales durante la pandemia, aprovechando la emergencia sanitaria para direccionar contratos millonarios.
Además, el tribunal dio por probado que Ábalos recibía 10.000 euros mensuales para gastos personales, dinero que formaba parte del esquema de pagos ilegales articulado por la red.

Contrataciones irregulares, viviendas y favores políticos
La resolución judicial también acreditó una serie de beneficios personales obtenidos por el exministro socialista.
Entre ellos figuran:
La contratación de dos personas vinculadas a Ábalos en empresas públicas.
El pago de una vivienda para una de ellas.








