La economía de Estados Unidos volvió a sorprender al alza y registró un crecimiento interanual del 4,3% en el tercer trimestre de 2025, el ritmo más acelerado de los últimos dos años. Los datos oficiales confirman una recuperación sólida y sostenida, apalancada en el dinamismo del consumo interno, la inversión empresarial y un marco fiscal y comercial más favorable impulsado por el presidente Donald Trump.
Según el informe de la Oficina de Análisis Económico (BEA), el Producto Bruto Interno (PBI) real superó ampliamente las proyecciones del mercado y mejoró respecto del crecimiento del 3,8% registrado en el trimestre previo. El desempeño refuerza la percepción de que la economía estadounidense mantiene un fuerte impulso, incluso en un contexto global desafiante.
Consumo fuerte y confianza en la economía real
El gasto de los consumidores, principal motor del crecimiento, avanzó a una tasa anualizada del 3,5%, reflejando una mayor confianza de los hogares y una economía real en expansión. Se destacaron especialmente los servicios vinculados a la salud, el turismo y los viajes internacionales, sectores que mostraron una reactivación clara.
Este comportamiento responde, en parte, a un entorno macroeconómico más previsible, con expectativas positivas sobre ingresos, empleo y alivio fiscal futuro, una de las banderas centrales de la agenda económica de Trump.

Política comercial más flexible y estímulo a la producción
Uno de los factores clave del crecimiento fue la reducción de los aranceles más punitivos, lo que permitió una mejora significativa en el comercio exterior. Las exportaciones netas aportaron 1,6 puntos porcentuales al crecimiento del PBI, consolidando el rol de Estados Unidos como actor central del comercio global.
Este giro pragmático en la política comercial fortaleció la competitividad de las empresas estadounidenses y contribuyó a estabilizar las cadenas de suministro, favoreciendo la actividad productiva.









