El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a remarcar que su país “necesita” Groenlandia por razones de seguridad nacional, en un contexto internacional marcado por la expansión de Rusia y China en zonas estratégicas del planeta. Las declaraciones se produjeron tras la designación del gobernador de Luisiana, Jeff Landry, como enviado especial a la isla autónoma danesa, una decisión que reactivó tensiones diplomáticas con Dinamarca y generó reacciones en la Unión Europea.
Desde su regreso a la Casa Blanca en enero, Trump insistió en que Washington no puede desentenderse de un territorio clave para la defensa del hemisferio occidental. En una conferencia de prensa realizada en Palm Beach, Florida, el mandatario fue explícito: “Necesitamos Groenlandia para la seguridad nacional. No por los minerales”.
Seguridad antes que retórica diplomática
Trump fundamentó su postura en datos concretos del escenario internacional. “Si mirás Groenlandia, recorrés la costa de arriba abajo y tenés barcos rusos y chinos por todos lados”, sostuvo. En ese sentido, subrayó que la ubicación de la isla resulta determinante en un mundo cada vez más multipolar y competitivo.

Lejos de tratarse de una declaración aislada, el planteo responde a una visión estratégica coherente con la política exterior estadounidense, que busca anticiparse a amenazas reales en lugar de reaccionar tarde. “La necesitamos por seguridad nacional. Tenemos que tenerla”, afirmó el presidente, destacando además el rol que tendrá Landry en esta nueva etapa diplomática.
Una región cada vez más disputada
Groenlandia se encuentra en el centro de la competencia global en el Ártico, una región que gana relevancia a medida que el deshielo abre nuevas rutas marítimas y expone recursos estratégicos. Desde la perspectiva estadounidense, la isla ofrece ventajas decisivas: control de rutas, proximidad geográfica en caso de conflictos intercontinentales y una posición clave en la trayectoria más corta de misiles entre Rusia y Estados Unidos.









