Esto representa un aumento del 350% respecto al año anterior, según cifras oficiales. Las autoridades locales, como la Asociación del Personal de la Guardia Costera de Creta Occidental, han expresado su agotamiento físico y logístico, describiendo la situación como ''insostenible''.
Mitsotakis declaró ante el parlamento que todas las personas que lleguen ilegalmente por mar serán arrestadas y detenidas. Además, subrayó que se trata de una medida ''necesaria y temporal'', y advirtió a traficantes y migrantes potenciales que el dinero que invierten en estas travesías resultará en vano.
El ministro de Migración, Thanos Plevris, fue aún más contundente al publicar en sus redes ''mensaje claro: quédense donde están, no los aceptamos''.
La postura de Plevris responde al temor de que el aumento en los flujos migratorios se traduzca en inestabilidad social, económica y turística, especialmente en islas como Creta y Gavdos, que son destinos clave del turismo griego.












