El empresario colombo-venezolano Alex Saab, considerado durante años uno de los principales operadores financieros del chavismo, fue deportado este sábado desde Venezuela hacia Estados Unidos para enfrentar nuevas investigaciones judiciales vinculadas a corrupción y lavado de dinero. La decisión representa un fuerte golpe político para el entorno de Nicolás Maduro, quien durante años defendió públicamente a Saab y lo presentó como un ''diplomático perseguido''.
La autoridad migratoria venezolana confirmó la medida mediante un comunicado en el que evitó reconocer la nacionalidad venezolana de Saab y lo describió únicamente como ciudadano colombiano. El gobierno señaló que la deportación se realizó debido a varios procesos criminales abiertos en tribunales estadounidenses.
La caída de Saab marca un cambio drástico dentro del escenario político venezolano. Durante años, el empresario acumuló enorme poder e influencia gracias a contratos millonarios otorgados por el régimen chavista. Funcionarios estadounidenses lo señalaron repetidamente como el ''testaferro'' de Maduro y una pieza clave en las redes financieras utilizadas por el gobierno venezolano para evadir sanciones internacionales.
El testaferro de Maduro, Alex Saab, fue extraditado nuevamente a los Estados Unidos desde Venezuela
Su nombre quedó estrechamente vinculado al programa ''CLAP'', el sistema estatal de distribución de alimentos creado por el chavismo durante la crisis económica. Aunque el régimen lo presentó como una política social para ayudar a sectores vulnerables, fiscales estadounidenses sostienen que el programa fue utilizado para ejecutar operaciones de sobreprecios, corrupción y lavado de activos mediante empresas vinculadas a Saab y sus socios.
Las investigaciones federales en Estados Unidos buscan determinar cómo se movieron cientos de millones de dólares provenientes de contratos públicos venezolanos. Parte de las pesquisas se relacionan con el empresario Álvaro Pulido, socio histórico de Saab, acusado en Miami por conspiración y lavado de dinero en una causa vinculada a importaciones de alimentos para el programa ''CLAP''.
Saab ya había sido arrestado en 2020 en Cabo Verde durante una escala técnica de un vuelo hacia Irán. Posteriormente fue extraditado a Estados Unidos, donde permaneció detenido hasta ser liberado en 2023 como parte de un intercambio de prisioneros autorizado por el entonces presidente demócrata Joe Biden. Su regreso a Caracas fue celebrado por Maduro, quien incluso lo incorporó al aparato gubernamental y lo presentó como símbolo de resistencia frente a Washington.
Saab fue liberado en el año 2023 durante un intercambio de prisioneros autorizado por Joe Biden, hecho que fue celebrado por Maduro
Sin embargo, tras la salida de Maduro del poder y la reorganización interna del chavismo, Saab perdió rápidamente influencia política. La nueva administración encabezada por Delcy Rodríguez lo removió de sus funciones y lo apartó de negociaciones con empresas extranjeras interesadas en invertir en Venezuela. En los últimos meses circularon versiones sobre posibles restricciones a su libertad y conflictos internos dentro del oficialismo.
Analistas consideran que la deportación podría tener consecuencias judiciales y políticas de gran alcance. Saab posee información sensible sobre contratos estatales, movimientos financieros internacionales y redes de corrupción vinculadas al chavismo. Existe además la posibilidad de que fiscales estadounidenses intenten obtener cooperación del empresario en investigaciones relacionadas con antiguos funcionarios venezolanos.
La situación genera especial preocupación entre aliados de Maduro debido a que el ex dictador enfrenta actualmente cargos por narcotráfico y conspiración criminal en Nueva York, luego de haber sido capturado por fuerzas estadounidenses en enero pasado. Un eventual testimonio de Saab podría comprometer aún más a figuras del antiguo régimen.
Para gran parte de la oposición venezolana, Saab representa el símbolo del enriquecimiento de una élite política y empresarial mientras el país atravesaba una de las peores crisis económicas y humanitarias de su historia reciente. Durante años, millones de venezolanos sufrieron escasez de alimentos, hiperinflación y colapso de servicios públicos, mientras empresarios cercanos al poder acumulaban fortunas mediante contratos estatales opacos.
Un eventual testimonio de Alex Saab ante autoridades judiciales de los Estados Unidos podría complicar la situación del ex-dictador venezolano