Un informe del The Economist Intelligence Unit advirtió que Colombia podría cerrar 2026 con el tercer mayor déficit fiscal del mundo, en un escenario que compromete seriamente la estabilidad de sus cuentas públicas y refleja el desastre que dejará el gobierno comunista de Gustavo Petro.
La proyección estima un desequilibrio de 6,6% del Producto Interno Bruto (PIB), un nivel que posicionaría al país solo por detrás de Brasil (7,3%) y Polonia (7%) entre 43 economías analizadas.
El estudio, que evalúa variables clave como el saldo presupuestario, la cuenta corriente y el rendimiento de los bonos soberanos, refleja un deterioro sostenido en los principales indicadores económicos.
Gustavo Petro.
En ese contexto, el resultado proyectado para Colombia no solo supera la meta oficial del Ministerio de Hacienda en 1,3 puntos porcentuales, sino que además consolida una tendencia negativa en la administración fiscal.
La advertencia se da en medio de cuestionamientos a la gestión del comunista Gustavo Petro, bajo cuya conducción el país escaló a uno de los peores lugares del ranking global en términos de déficit.
El informe sostiene que los desequilibrios fiscales serán una constante en muchas economías, aunque remarca que el caso colombiano se destaca por su magnitud.
Además del déficit, el análisis incluye otros indicadores que refuerzan el cuadro de fragilidad. Se proyecta una cuenta corriente de -2,5% del PIB y una tasa de interés de 11,8% para los bonos soberanos a 10 años, factores que inciden directamente en el costo del financiamiento y en la percepción de riesgo de los mercados internacionales.
Gustavo Petro.
“No ha habido ningún esfuerzo en los últimos tiempos para reducir el gasto público, por lo que un déficit de 6,6% sí es muy posible”, afirmó Hernando Zuleta, decano de Economía de la Universidad de los Andes.
El impacto de un déficit de esta magnitud no se limita a los números. Con el tiempo, se traduce en mayores impuestos, deuda y en decisiones que afectan negativamente la actividad económica. En ese sentido, un desequilibrio persistente podría obligar al Gobierno a aplicar ajustes, ya sea mediante recortes del gasto o incrementos impositivos.
De confirmarse las proyecciones, Colombia enfrentaría un escenario de presión creciente sobre su economía, con menor margen de maniobra y mayores costos financieros, situación que será heredada por el presidente electo, el derechista Abelardo de la Espriella.