Este uso de las instituciones para tapar las vergüenzas familiares no fue un hecho aislado, sino que se enmarca en un contexto de permisividad que terminó volviéndose contra el propio Zapatero. Apenas un año después, en 2011, coincidiendo con el estallido del Movimiento 15-M, las hijas del presidente simpatizaron abiertamente con las protestas que cuestionaban, paradójicamente, la gestión de su propio padre y los privilegios institucionales que ellas mismas estaban disfrutando.
Aunque se les impidió acampar en la Puerta del Sol, las jóvenes realizaron una "protesta" de salón pasando la noche en el gimnasio de Moncloa, una anécdota que el propio exministro José Bono relató en sus memorias.











