Los ciudadanos de Islandia acudirán este sábado a las urnas para decidir si el país debe reabrir las negociaciones para una eventual incorporación a la Unión Europea (UE), en un referéndum marcado por una fuerte división entre los votantes y por debates sobre el costo de vida, las tasas de interés, la seguridad nacional y el control de las aguas pesqueras.
La contienda llega sin un claro favorito. Una encuesta publicada el viernes mostró una ligera mayoría contraria a reabrir las conversaciones con Bruselas, revirtiendo parcialmente la ventaja que habían registrado anteriormente los partidarios del ''sí''. Con una diferencia estrecha, el resultado permanece abierto y podría depender de los últimos días de campaña.
Los defensores del ''sí'' sostienen que acercarse a la UE podría contribuir a aliviar algunos de los problemas económicos de Islandia, particularmente sus elevadas tasas de interés. También consideran que una mayor integración europea reforzaría la seguridad del país en un escenario internacional cada vez más inestable debido a la guerra en Ucrania y a las tensiones en el Ártico, incluida la insistencia del presidente estadounidense Donald Trump en torno a Groenlandia.
Los opositores, en cambio, argumentan que la pertenencia al bloque supondría ceder parte de la soberanía nacional y podría poner en riesgo el control islandés sobre uno de sus recursos económicos más importantes: la pesca.












