El Ejército de Israel confirmó que Mojtaba Khamenei, nuevo líder supremo de Irán, se convirtió en uno de los principales objetivos de su ofensiva militar.
El portavoz militar, Effie Defrin, fue categórico: “No lo vemos ni lo escuchamos, pero lo rastrearemos, lo encontraremos y lo neutralizaremos”.
La declaración marca un salto cualitativo en el conflicto, con Israel apuntando directamente a la cúspide del régimen.
Golpes a la cúpula iraní debilitan al régimen
La advertencia llega tras la eliminación de Ali Larijani, uno de los hombres más poderosos del aparato iraní.
El primer ministro Benjamin Netanyahu lo definió como una pieza central del sistema que sostiene al régimen.
Israel también confirmó la muerte de altos mandos vinculados a la fuerza Basij, reforzando una estrategia orientada a desarticular el núcleo de poder iraní.
“Nadie está a salvo”: la doctrina israelí

Desde las Fuerzas de Defensa de Israel dejaron en claro que no habrá límites geográficos ni jerárquicos.
“Nadie que levante la mano contra Israel está a salvo”, advirtió Defrin.
La política israelí se basa en la eliminación selectiva de figuras clave que representan amenazas directas, en cualquier lugar donde se encuentren.
Crisis interna y tensión en las calles de Teherán
Mientras Israel intensifica su ofensiva, el régimen iraní enfrenta una creciente inestabilidad interna.
En Teherán y otras ciudades se registraron movilizaciones masivas en medio de un clima de tensión, marcado por sistemas de defensa activados y un fuerte despliegue militar.
Las protestas coinciden con celebraciones del Año Nuevo persa, aunque el contexto bélico ha eclipsado gran parte de las actividades tradicionales.

Irán presiona con el bloqueo del estrecho de Ormuz
El régimen mantiene el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.









