Desde el reinicio de la ofensiva el 18 de marzo, Israel ha intensificado los bombardeos aéreos y las incursiones terrestres, argumentando que esto busca obligar a Hamás a liberar a los 58 rehenes que aún retiene desde el ataque del 7 de octubre de 2023.
El ataque inicial de Hamás en octubre causó la muerte de 1.218 personas, en su mayoría civiles, y resultó en el secuestro de 251 personas. En respuesta, la ofensiva israelí ha causado más de 52.500 muertes en Gaza, según el sesgado Ministerio de Salud del enclave, controlado por Hamás.
Además, Israel planea tomar el control total de la distribución de ayuda humanitaria, reemplazando a las agencias internacionales por empresas privadas. Estas medidas se justifican para evitar que Hamás se apropie de los suministros y preservar la seguridad de sus tropas y ciudadanos.












