Israel lanzó ataques aéreos contra objetivos hutíes en Yemen la noche del lunes, en respuesta directa al inédito ataque con misil balístico que impactó cerca del aeropuerto internacional Ben Gurion de Tel Aviv el día anterior.
Esta acción marca la primera vez en meses que Israel ataca posiciones en Yemen, intensificando la tensión en una región ya convulsionada por múltiples conflictos.
El misil lanzado por los hutíes, un grupo terrorista rebelde chií respaldado por Irán, logró evadir las defensas aéreas israelíes y alcanzó uno de los puntos más sensibles del país: su principal aeropuerto internacional.
Aunque no se reportaron víctimas mortales, sí hubo heridos, y el incidente generó gran alarma tanto a nivel nacional como internacional. El ataque fue considerado un golpe simbólicamente potente, al evidenciar vulnerabilidades en el sistema de defensa israelí y al exponer al país a nuevas amenazas de largo alcance.
En respuesta, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, prometió una ''respuesta poderosa'' que no se limitaría a una sola acción. Reunió a su gabinete de seguridad el domingo para coordinar la represalia, que incluyó ataques aéreos israelíes sobre la ciudad portuaria de Hodeida, bastión estratégico de los hutíes en Yemen.
Además, medios locales y fuentes internacionales reportaron ataques estadounidenses simultáneos cerca de Saná, la capital yemení.
Netanyahu declaró públicamente: ''Actuamos en el pasado y lo haremos en el futuro. No puedo dar todos los detalles. Estados Unidos, en coordinación con nosotros, también está actuando contra ellos. No será un solo golpe''.










