El gobierno de Giorgia Meloni dio un paso decisivo en su agenda de seguridad al aprobar un paquete de medidas que endurece significativamente la política migratoria del país. La iniciativa, avalada por el Consejo de Ministros, introduce herramientas como bloqueos navales temporales y procedimientos acelerados para la expulsión de inmigrantes ilegales, en un intento por recuperar el control de las fronteras.
El proyecto de ley se enmarca en la adaptación al nuevo Pacto de Migración y Asilo de la Unión Europea, pero va más allá al incorporar reformas orientadas a la seguridad nacional. Entre los puntos centrales se destaca la posibilidad de impedir el ingreso de embarcaciones en situaciones de “afluencia masiva”, una medida que apunta directamente a frenar las rutas migratorias en el Mediterráneo.













