El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, partió este viernes rumbo a Pakistán para encabezar una nueva ronda de conversaciones con Irán, en el marco de la ofensiva diplomática impulsada por el presidente Donald Trump para forzar al régimen iraní a aceptar condiciones de paz favorables para Occidente.
Antes de despegar desde la Base Conjunta Andrews, Vance dejó en claro que la Casa Blanca mantiene su voluntad de negociar, pero sin abandonar la política de máxima presión impulsada por Trump.
“Vamos a intentar mantener una negociación positiva”, declaró el vicepresidente ante los periodistas.
La misión diplomática se produce luego de que la contundente presión militar y económica ejercida por Washington debilitara significativamente la posición internacional de Teherán y obligara al régimen iraní a volver a la mesa de diálogo.
Trump mantiene presión total sobre Irán
Vance remarcó que Estados Unidos está dispuesto a avanzar hacia una solución diplomática únicamente si Irán demuestra voluntad real de cooperar.
“Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, nosotros estamos dispuestos a extender la mano abierta”, afirmó.
No obstante, advirtió que la administración Trump no permitirá maniobras dilatorias ni engaños por parte del régimen islámico.

“Si intentan engañarnos, el equipo negociador no será muy receptivo”.
La declaración refleja la doctrina que Trump ha sostenido desde su regreso a la Casa Blanca: paz mediante fortaleza, combinando apertura diplomática con presión militar y económica constante.
Washington busca frenar el programa nuclear iraní
La propuesta presentada por Estados Unidos incluye 15 puntos estratégicos, centrados en neutralizar las principales amenazas del régimen iraní a la estabilidad global.
Entre los principales objetivos de Washington se destacan:
El control total sobre el uranio enriquecido iraní.
El desmantelamiento de capacidades nucleares sensibles.
La reapertura completa del Estrecho de Ormuz.
Garantías de seguridad para la navegación internacional.
La administración Trump considera clave recuperar el control efectivo sobre el estrecho para proteger el comercio global y evitar que Teherán continúe utilizando esa vía marítima como herramienta de extorsión geopolítica.









