Durante el juicio, el exmandatario defendió que, como presidente, tenía facultades constitucionales para declarar la ley marcial en circunstancias excepcionales y sostuvo que actuó para preservar la soberanía nacional y el orden institucional.
La lectura de la sentencia se desarrolló en un ambiente de fuerte polarización social. Miles de simpatizantes del exmandatario se congregaron frente al tribunal con pancartas que pedían su regreso al poder, mientras que escasos manifestantes opositores exigían la pena capital.
Las autoridades desplegaron un amplio operativo de seguridad, con cerca de mil agentes y decenas de autobuses policiales para resguardar el perímetro del edificio judicial.














