El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, defendió este lunes la ofensiva militar desarrollada contra Irán durante los últimos meses y aseguró que la operación, realizada con el respaldo decisivo de Estados Unidos, logró neutralizar una amenaza existencial para el Estado israelí al golpear severamente el programa nuclear y la infraestructura militar de la dictadura islámica.
En su primera conferencia de prensa desde que Washington y Teherán anunciaron un acuerdo para poner fin a la guerra iniciada a finales de febrero, Netanyahu dejó claro que el entendimiento diplomático no modificará la posición de Israel respecto al programa nuclear iraní.
''Con acuerdo o sin acuerdo, Irán no tendrá armas nucleares. Ni hoy ni mañana. Mientras yo sea primer ministro de Israel, eso no sucederá'', declaró el jefe de gobierno israelí, quien durante años ha advertido sobre el peligro que representa el desarrollo nuclear iraní para la seguridad regional.

Netanyahu sostuvo que la campaña militar permitió eliminar una amenaza inmediata que ponía en riesgo la supervivencia misma del Estado de Israel. El mandatario aseguró que la ofensiva logró retrasar significativamente las capacidades estratégicas de Teherán y evitó un escenario de confrontación nuclear que habría tenido consecuencias devastadoras para millones de personas.
''Lo más importante es que salvamos al Estado de Israel de la amenaza de una aniquilación nuclear'', afirmó. Según explicó, el avance del programa nuclear iraní había alcanzado un punto que exigía una respuesta contundente para impedir que el régimen obtuviera armamento atómico.
El primer ministro presentó la guerra como una de las operaciones militares más exitosas y ambiciosas en la historia de Israel. Entre los resultados que enumeró se encuentran la eliminación de científicos vinculados al programa nuclear, la destrucción de instalaciones estratégicas, el ataque contra fábricas de misiles y la neutralización de importantes mandos militares iraníes.
De acuerdo con Netanyahu, las fuerzas israelíes también lograron destruir infraestructura naval y aérea clave, debilitando significativamente la capacidad de proyección militar de Irán. Asimismo, aseguró que los daños económicos ocasionados al régimen alcanzan cifras extraordinarias, estimadas en cientos de miles de millones de dólares.

Las declaraciones del mandatario reflejan la visión de Jerusalén de que la presión militar fue un elemento fundamental para forzar a Teherán a aceptar negociaciones con Estados Unidos. Desde la perspectiva israelí, la combinación de sanciones, aislamiento internacional y operaciones militares demostró que el régimen iraní no podía continuar avanzando sin enfrentar costos crecientes.











