Fue condenado por violar y torturar menores, pero accede a libertad condicional tras cumplir menos de la pena.
Compartir:
La liberación anticipada de uno de los principales responsables del escándalo de explotación sexual infantil en Rotherham volvió a sacudir al Reino Unido y reabrió un debate incómodo sobre el funcionamiento del sistema judicial frente a delitos de extrema gravedad cuando los involucrados pertenecen a "minorías".
Se trata de Banaras Hussain, un ciudadano pakistaní de 44 años condenado en 2016 por múltiples delitos, entre ellos violaciones, agresiones sexuales y lesiones. El hombre había admitido su participación en una red de explotación infantil que durante años sometió a menores a abusos sistemáticos. A pesar de la magnitud de los crímenes, recuperará la libertad tras haber cumplido apenas nueve años de una condena de 19.
La pólemica ciudad de Rotherham
El caso se inscribe dentro del escándalo de Rotherham, uno de los episodios más graves de abuso infantil en Europa. Un informe oficial determinó que al menos 1.400 menores fueron víctimas de explotación sexual entre 1997 y 2013 en esa localidad inglesa. Muchas de ellas eran niñas vulnerables, algunas de apenas 11 años, que fueron captadas, manipuladas y violentadas durante largos períodos.
La decisión de concederle la libertad condicional generó una inmediata reacción política. El dirigente opositor Robert Jenrick solicitó que se revise la medida y cuestionó que un condenado por este tipo de delitos pueda volver a la sociedad. En la misma línea, Richard Tice advirtió que permitir excarcelaciones anticipadas en casos de abuso infantil grave vacía de sentido el sistema penal y debilita la noción de justicia.
Desde el entorno de las víctimas, el rechazo también fue contundente. Sammy Woodhouse, sobreviviente de la red, calificó los hechos como atrocidades y puso el foco en el daño prolongado que estas estructuras criminales provocaron durante años sin una respuesta adecuada por parte de las autoridades.
Sammy Woodhouse, sobreviviente, expresó su indignación.
El Servicio Penitenciario defendió el procedimiento, argumentando que la libertad condicional se otorga bajo estrictas condiciones y supervisión. Entre las restricciones impuestas a Hussain figura la prohibición de regresar a Rotherham, además de la posibilidad de volver a prisión en caso de incumplimiento.
La legislación británica permite que incluso los condenados por delitos sexuales graves accedan a beneficios tras cumplir parte de la pena, contemplando factores como el tiempo en prisión preventiva o el comportamiento dentro del sistema penitenciario. En este caso, esos criterios aceleraron su salida, que ya se anticipaba tras su traslado a un régimen abierto el año pasado.