El socialista primer ministro de Australia anunció que luego de que dos terroristas islámicos asesinaran a más de 16 personas, continuará restringiendo las armas.
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El ataque armado ocurrido durante una celebración de Hanukkah en Bondi Beach, que dejó al menos 15 muertos y decenas de heridos, llevó al gobierno australiano a anunciar una revisión inmediata de su ya estricto sistema de control de armas.
Esta respuesta del primer ministro socialista Anthony Albanese fue recibida con duras críticas de líderes comunitarios y sectores políticos, que cuestionan la baja eficacia de las medidas vigentes y acusan al Ejecutivo de actuar de forma tardía frente al aumento del antisemitismo y los riesgos asociados a la tenencia legal de armas.
El tiroteo se produjo el domingo al final de una jornada de verano en una de las playas más concurridas del país. Miles de personas se encontraban en el lugar, entre ellas cientos que participaban en el evento ''Chanukah by the Sea'', una celebración familiar con actividades para niños.
Las medidas anunciadas por Albanese fueron contestadas con durísimas críticas
Entre las víctimas fatales se encuentran una niña de 10 años, un rabino, un sobreviviente del Holocausto y ciudadanos de Israel y Francia. Al menos 38 personas permanecen hospitalizadas, incluidos dos agentes de policía.
Tras la masacre, Albanese calificó el ataque como un acto de terrorismo antisemita y anunció propuestas para endurecer la legislación, entre ellas limitar el número de armas que una persona puede poseer, revisar periódicamente las licencias y restringir la tenencia de armas a ciudadanos australianos. También se planteó reforzar el uso de inteligencia criminal en la evaluación de solicitudes de licencias.
No obstante, las críticas se intensificaron luego de que el primer ministro confirmara que la agencia de inteligencia interna había investigado al hijo en 2019 por sus vínculos con personas asociadas al extremismo islámico, aunque en ese momento concluyeron que no representaba una amenaza directa.
Para líderes de la comunidad judía y expertos en seguridad, este antecedente evidencia fallas en la prevención y en la capacidad del Estado para identificar riesgos antes de que se materialicen.
Una niña de 10 años se encuentra entre las víctimas fatales del atentado
El ataque de Bondi Beach es el más mortífero en Australia desde la masacre de Port Arthur en 1996, que dio origen al histórico acuerdo nacional que restringió severamente el acceso a armas de fuego, con resultados totalmente ineficientes.
Las críticas al gobierno también se enmarcan en una escalada de ataques antisemitas registrada durante el último año en Sídney y Melbourne, con sinagogas incendiadas, vandalismo y agresiones a miembros de la comunidad judía.
Aunque el Ejecutivo ha adoptado medidas como el nombramiento de un enviado especial contra el antisemitismo y el refuerzo de la seguridad en escuelas y sinagogas, referentes comunitarios consideran que la respuesta ha sido insuficiente.
El ataque de Bondi Beach dejó al menos 15 personas muertas
''Cuando ocurre un ataque de esta magnitud, la principal obligación del gobierno es proteger a sus ciudadanos, y aquí hubo una falla grave'', afirmó Alex Ryvchin, del Consejo Ejecutivo del Judaísmo Australiano.
Mientras tanto, Albanese defendió la ridícula legislación vigente y sostuvo que su gobierno está dispuesto a adoptar ''todas las medidas necesarias''. La tragedia, sin embargo, ha dejado al descubierto un debate nacional sobre la inexistente eficacia del control de armas y la capacidad del Estado para anticiparse a la violencia extremista.