A cinco meses del despliegue militar estadounidense en el Caribe, el narcodictador Nicolás Maduro atraviesa su momento de mayor debilidad política. Fuentes cercanas al régimen admiten que el líder chavista vive atrincherado y con pánico a un ataque quirúrgico estadounidense, una posibilidad que la Casa Blanca de Donald Trump mantiene abierta como parte de su estrategia de máxima presión para forzar una transición democrática.
El aumento del cerco internacional llevó a Maduro a reforzar su custodia personal, restringir movimientos y suspender apariciones públicas, consciente de que su permanencia en el poder ya no depende de apoyo popular sino del sostén de un círculo reducido y cada vez más paranoico.
Trump evalúa escenarios para la salida ordenada del régimen
Washington trabaja activamente en un esquema de transición pos-Maduro. Documentos internos muestran que la administración Trump analiza planes opositores para reformar el Estado venezolano en las primeras 100 horas y los primeros 100 días, un proceso que incluiría elecciones libres en el primer año.

La líder opositora María Corina Machado, recientemente distinguida con el Premio Nobel de la Paz 2025, presentó informes que detallan la estructura militar venezolana y proyectan una depuración limitada del aparato represivo. Según ese análisis, solo un segmento minoritario del alto mando sería irreductible.









