La Oficina Federal de Policía Criminal (BKA) de Alemania publicó un informe titulado “Delincuencia en el contexto de la migración” de 2024, en donde se revela el fuerte contraste entre las tasas de sospechosos alemanes e inmigrantes ilegales en diversos tipos de delito. El estudio federal, presentado esta semana, volvió a situar en el centro de la discusión la relación entre la inmigración ilegal, seguridad y política de deportaciones.
El documento señala que, al analizar el total de sospechosos registrados por la policía durante 2024, los inmigrantes concentran más del 40% de los casos, un porcentaje que continúa creciendo desde hace una década. Según los datos oficiales, se contabilizaron 2.184.834 sospechosos, de los cuales 913.196 son extranjeros, equivalentes al 41,8%. Estas cifras, ya de por sí significativas, adquieren mayor peso al observarse las tasas específicas por nacionalidad.

Mientras entre ciudadanos alemanes se registran 163 sospechosos por cada 100.000 habitantes, los números aumentan de forma pronunciada en determinados grupos de origen extranjero. En el caso de los sirios, la tasa asciende a 1.740 por cada 100.000 habitantes, y entre los afganos llega a 1.722, según detalla el informe. El mismo patrón se repite en categorías como delitos sexuales o vinculados a las drogas.








