Consultado por una eventual cooperación argentina, el Presidente afirmó que evaluará cualquier pedido formal que pudiera llegar y reiteró su decisión de “dar la batalla por la libertad en todo el mundo”. También desestimó los argumentos sobre un supuesto rebrote del discurso antiimperialista en la región y puso el foco en la naturaleza represiva del régimen depuesto.
En el plano regional, Milei volvió a cuestionar a los gobiernos que impulsan una salida negociada con los restos del chavismo. Apuntó directamente contra Brasil y marcó distancia con Luiz Inácio Lula da Silva, a quien considera alineado con el socialismo regional. Según el jefe de Estado, esas posiciones buscan evitar que los responsables de décadas de abusos paguen los costos políticos e institucionales de sus actos.











