Murió Ramiro Valdés, uno de los principales comandantes de la revolución cubana y arquitecto del G2, el aparato de represión, espionaje y persecución política de la dictadura castrista. Su fallecimiento, ocurrido este domingo 21 de junio, fue confirmado mediante una escueta nota oficial de la dirección del Partido Comunista, el Estado y el Gobierno, sin precisar las causas del deceso. El régimen despide a uno de sus últimos "comandantes históricos", una figura sombría que permaneció en la cúspide del poder mientras el pueblo cubano se hundía en la opresión.
Más allá de la propaganda oficial, Valdés fue el hombre de máxima confianza de Fidel Castro encargado de consolidar el sistema totalitario tras 1959. Como primer ministro del Interior (cargo que ocupó en dos etapas: 1961-1968 y 1979-1985), dirigió la creación de los órganos de la Seguridad del Estado y la Inteligencia, instituciones responsables de la vigilancia, persecución y represión contra opositores, activistas, periodistas independientes y cualquier forma de disidencia. Organizaciones de derechos humanos lo señalan como el responsable histórico del sufrimiento de miles de presos políticos, religiosos e intelectuales críticos.

Su trayectoria criminal comenzó con el asalto al Cuartel Moncada en 1953, continuó como expedicionario del yate Granma en 1956 y como combatiente de la Sierra Maestra, donde fue segundo jefe de la Columna Invasora No. 8 Ciro Redondo, bajo el mando del "Che" Guevara.
A pesar de ser apartado temporalmente en los años 60 para realizar estudios en la Unión Soviética, su lealtad al castrismo le permitió regresar al Buró Político y ocupar cargos estratégicos como viceprimer ministro y vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros.









