El aumento de incursiones de drones atribuidos a Rusia en el espacio aéreo europeo ha puesto en máxima alerta a los líderes del continente. Polonia, Estonia, Rumania y los países nórdicos denunciaron violaciones constantes por parte de aeronaves no identificadas y la creación de un “muro de drones” fue planteada como principal herramienta de defensa.
La propuesta no se trata de una barrera física, sino de un sistema integrado de sensores, radares y equipos de guerra electrónica capaces de detectar e interceptar aparatos no tripulados. El objetivo es claro: reforzar la seguridad colectiva y frenar las provocaciones de Moscú. Según expertos, estas incursiones se inscriben en la lógica de la “guerra híbrida” desplegada por Vladimir Putin para medir la reacción de la OTAN.















