El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, declaró este domingo que se trata de "un día histórico en Oriente Medio" tras la caída del dictador Bashar al-Assad en Siria y la caída de su régimen, durante una visita a las fuerzas israelíes desplegadas en los Altos del Golán, en la frontera con Siria.
"Este es un día histórico en Oriente Medio. No permitiremos que ninguna fuerza hostil se establezca en nuestra frontera", afirmó Netanyahu, quien estuvo acompañado por su ministro de Defensa, Israel Katz, en una visita al puesto de observación del Monte Bental, situado en el Golán sirio, ocupado por Israel desde 1967.
El Ejército israelí informó esta mañana sobre el refuerzo de sus tropas en la frontera siria, dentro de la zona desmilitarizada, pocas horas después de que grupos rebeldes tomaran control de Damasco, precipitando la caída del régimen de Bashar al-Assad, uno de los principales adversarios de Israel.
"El régimen de Al Assad era un eslabón central en el eje del mal de Irán: este régimen ha caído. Esto es resultado directo de los golpes que infligimos a Irán y Hezbollah, principales aliados del régimen de Asad", afirmó el primer ministro israelí.
"Esto creó una reacción en cadena en todo Oriente Medio, de todos aquellos que quieren ser liberados de este régimen opresor y tiránico", agregó.
Según Netanyahu, el colapso de la dinastía Assad en Siria "crea oportunidades nuevas e importantes para Israel, pero también riesgos", debido a que las fuerzas opositoras que tomaron el poder están formadas por una mezcla de grupos islamistas y facciones proturcas, cuya relación diplomática con Israel es incierta.
El primer ministro reafirmó su compromiso de tomar todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad en la frontera, que incluye los Altos del Golán sirios, controlados por el Ejército israelí desde la Guerra de los Seis Días en 1967.








