China, Cuba, Nicaragua, Arabia Saudita y Sudán fueron elegidos para integrar el órgano que filtra el acceso de ONG a la ONU.
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El Consejo Económico y Social de la ONU (ECOSOC) eligió a varios Estados fuertemente cuestionados por su historial represivo para integrar el Comité de ONG, el órgano encargado de examinar qué organizaciones de la sociedad civil pueden obtener estatus consultivo y participar formalmente en ámbitos del sistema multilateral. Entre los países electos para el período 2027-2030 figuran China, Cuba, Nicaragua, Arabia Saudita y Sudán.
Elegidos con el respaldo países como el Reino Unido, España y Francia, estos regímenes lograron avanzar en un organismo clave de la ONU, lo que profundiza las críticas sobre los criterios políticos detrás de este tipo de designaciones y expone las contradicciones del organismo multilateral.
La imagen que circuló ampliamente por las redes sociales tras las polémicas designaciones.
Se trata de una instancia permanente del ECOSOC creada en 1946, compuesta por 19 miembros distribuidos por representación geográfica, con la tarea de revisar solicitudes de acreditación, reclasificación y seguimiento de ONG que buscan actuar dentro de la ONU. En los hechos, funciona como una puerta de entrada institucional: sin ese estatus consultivo, muchas organizaciones quedan fuera de debates, eventos y espacios de incidencia internacional.
La International Service for Human Rights advirtió que 13 de los 19 Estados electos tienen una relación “problemática” con la sociedad civil y que una amplia mayoría proviene de países clasificados por CIVICUS como de espacio cívico “cerrado” o “reprimido”. El organismo también señaló que la votación fue casi completamente no competitiva en varias regiones, lo que facilitó la llegada de gobiernos señalados por restringir libertades básicas dentro de sus propios territorios.
Expertos vinculados al sistema de derechos humanos de la ONU alertaron antes de la elección que el comité viene siendo utilizado para demorar, bloquear o entorpecer la acreditación de organizaciones independientes, en especial aquellas que denuncian abusos estatales o trabajan sobre temas sensibles. Human Rights Watch sostuvo que los gobiernos autoritarios, con mayoría dentro del panel, lo han convertido en un comité hostil a las ONG.
La dictadura cubana se encuentra ampliamente favorecida por la ONU.
El caso de Cuba sintetiza a la perfección la contradicción constante de la organización. El régimen castrista fue electo para integrar un órgano que supervisa el acceso de organizaciones civiles a la ONU, pese a que en la isla la sociedad civil lleva décadas bajo una dictadura, con severas restricciones legales y políticas.
Nicaragua y China también acumulan denuncias por persecución a opositores, activistas y organizaciones no alineadas con el poder. Que estos gobiernos pasen a tener voz en la acreditación de ONG vuelve a golpear la credibilidad de la ONU, cada vez más distante entre su discurso y sus decisiones.