En ese entonces, The Guardian informó que el complejo albergaba a HESA (Iran Aircraft Manufacturing Industrial Company), un actor clave en el programa de drones de la República Islámica.
La explosión en Isfahan es la más reciente en una alarmante ola de incidentes similares que han afectado a Irán en los últimos días. En tan solo cuatro días, al menos 73 personas han perdido la vida en una serie de explosiones en distintas regiones del país.
Entre los casos más graves se encuentra la explosión del sábado 26 de abril en el puerto de Shahid Rajaei, en Bandar Abbas, que causó la muerte de al menos 70 personas. Este incidente ha sido atribuido oficialmente a violaciones de seguridad y a la mala declaración de materiales peligrosos, descartando sabotaje o intervención extranjera.















