El Vaticano confirmó que, por decisión del Papa León XIV, se avanzará en la beatificación de 80 mártires asesinados durante la Guerra Civil Española, en el contexto de la persecución impulsada por sectores comunistas a fines de la década de 1930.
La medida busca reconocer a quienes fueron ejecutados por sostener públicamente su fe católica en medio de un clima de violencia política y religiosa que dejó miles de víctimas entre fieles, religiosos y miembros del clero.
La firma oficial del decreto por parte del pontífice valida un extenso listado de personas consideradas mártires, entre las cuales se destaca el caso del navarro Manuel Arizcun Moreno. Su figura aparece como uno de los ejemplos más representativos de la represión sufrida por quienes defendían los valores cristianos durante ese período.












