“Muchos hermanos y hermanas, también hoy, a causa de su testimonio de fe en situaciones difíciles y contextos hostiles, cargan con la misma cruz del Señor. Al igual que Él son perseguidos, condenados, asesinados”, expresó el papa en su homilía.
El papa León XIV denunció la persecución contra los cristianos en el mundo.
El acto, que coincidió con la festividad de la Exaltación de la Cruz y el 70º cumpleaños del pontífice, retomó la “conmemoración de los mártires y testigos de la fe” realizada en el año 2000 por Juan Pablo II.
En la ceremonia participaron representantes de iglesias católicas orientales y de comunidades cristianas no católicas, como ortodoxos, luteranos, anglicanos y protestantes, reflejando la dimensión ecuménica de la problemática.
León XIV, primer pontífice estadounidense y de origen agustino, inició su mensaje recordando a “todos aquellos que en estos 25 años han derramado su sangre por su fidelidad a Cristo”, y citó de manera particular a figuras emblemáticas como el arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero, asesinado en 1980 durante una misa; la religiosa Dorothy Stang, vinculada a la defensa de los campesinos sin tierra en la Amazonía; y el presbítero iraquí Ragheed Ganni, ejecutado por elEstado Islámico tras negarse a clausurar su iglesia.
“Los ejemplos serían muchos porque lamentablemente, a pesar del fin de las grandes dictaduras del siglo XX, todavía hoy no ha terminado la persecución de los cristianos. Es más, en algunas partes del mundo ha aumentado”, enfatizó el pontífice.
Inició su mensaje recordando a “todos aquellos que en estos 25 años han derramado su sangre por su fidelidad a Cristo”.
La conmemoración se desarrolló en San Pablo Extramuros, sitio donde se encuentra la tumba del apóstol Pablo, martirizado en tiempos del Imperio Romano, lo que subrayó la continuidad histórica de la violencia ejercidacontra los cristianos desde los primeros siglos hasta la actualidad.
El papa, quien trabajó durante años como misionero en Perú, describió a las víctimas de estas persecuciones como “mujeres y hombres, religiosas y religiosos, laicos y sacerdotes, que pagan con la vida la fidelidad al Evangelio, el compromiso con la justicia, la lucha por la libertad religiosa allí donde todavía es transgredida, la solidaridad con los más pobres”.
Con su mensaje, León XIV volvió a poner en agenda internacional el tema de la libertad religiosa y la necesidad de garantizarla en contextos donde los cristianos enfrentan limitaciones, hostigamientos o violencia directa, resaltando que estas situaciones persisten incluso bajo gobiernos que formalmente se presentan como democráticos.