Asimismo, evitó referencias explícitas a temas como la inclusión de personas LGBT+ o reformas dentro de la Iglesia, destacando en cambio la defensa de la libertad religiosa y la crítica a la cultura del relativismo.
León XIV enfatizó una visión de paz basada en el orden moral y espiritual, más que en estructuras sociopolíticas. Su invocación al legado de León XIII, conocido por su doctrina social conservadora, refuerza su enfoque doctrinal.
Si bien promueve el diálogo internacional, lo hace desde una postura firme en principios tradicionales, lo que indica una reorientación del Vaticano hacia una visión más clásica de su papel en el mundo.















