Más allá de lo pastoral, el Papa lanzó un llamado directo a la comunidad internacional: el Vaticano está dispuesto a actuar como mediador en conflictos armados. ''La Santa Sede siempre está lista para ayudar a reunir enemigos cara a cara para dialogar'', afirmó. Subrayó que la guerra ''nunca es inevitable'' y que las armas ''no resuelven los problemas, solo los agravan''.
El Papa también expresó su profunda preocupación por conflictos específicos en regiones como Ucrania, Gaza, el Cáucaso, Tigray, y la Tierra Santa. Hizo un llamado por una paz auténtica en Ucrania, un alto el fuego en Gaza, la liberación de rehenes israelíes en manos de Hamás, y celebró el frágil cese al fuego entre India y Pakistán.















