Las autoridades detectaron a más de diez personas con antecedentes relacionados con el terrorismo yihadista entre los inmigrantes llegados a la ciudad durante la crisis migratoria de finales de julio.
La Policía ha identificado en Ceuta a más de una decena de inmigrantes con antecedentes relacionados con el yihadismo, según informaciones policiales conocidas en medio de la crisis migratoria que atraviesa la ciudad autónoma desde la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos a finales de julio.
La magnitud de la llegada dificultó inicialmente la realización de los controles ordinarios en la frontera. El sindicato policial SUP advirtió que la entrada simultánea de miles de personas hizo imposible realizar con normalidad las comprobaciones habituales de identidad y antecedentes.
Miembros de la Guardia CIvil de Ceuta con inmigrantes ilegales
Los controles posteriores permitieron detectar a personas que ya figuraban en registros policiales por actividades o delitos relacionados con el extremismo yihadista. La identificación de estos individuos se produce mientras las fuerzas de seguridad continúan revisando la situación administrativa y judicial de miles de personas que permanecen en la ciudad.
El dato adquiere especial relevancia debido a las dificultades que supuso verificar la identidad de todos los recién llegados durante los momentos de mayor presión migratoria. Las autoridades han tenido que desarrollar posteriormente un proceso de identificación y filiación para determinar quiénes son las personas que permanecen en Ceuta y comprobar sus antecedentes.
La Policía y la Justicia también han intervenido en numerosos casos de delincuencia registrados después de la llegada masiva. Más de 200 inmigrantes han sido expulsados de España tras ser detenidos por distintos hechos delictivos, según informó el ministro de Política Territorial y responsable del mando único para la gestión de la crisis, Ángel Víctor Torres.
Entre los expulsados figuran dos ciudadanos marroquíes que fueron condenados por atentado contra agentes de la autoridad después de enfrentarse a miembros de la Guardia Civil durante intervenciones realizadas en el puerto y en la playa de Benítez.
Una mezquita hecha por los inmigrantes ilegales de Ceuta
La situación también ha generado preocupación por la seguridad de los propios agentes encargados de controlar la crisis. La Policía continúa realizando identificaciones y controles sobre las personas que permanecen en la ciudad, mientras las autoridades tratan de determinar su situación legal y gestionar las expulsiones cuando existen resoluciones judiciales o administrativas que las permiten.
Las fuerzas de seguridad mantienen así una doble tarea: gestionar la crisis migratoria y, al mismo tiempo, detectar posibles amenazas para la seguridad nacional entre las personas llegadas a territorio español, especialmente aquellas que ya cuentan con antecedentes policiales o judiciales relacionados con el terrorismo.